Drone Journalism Lab: aviones no tripulados para hacer periodismo …

Standard

See on Scoop.itPeriodismo

El fenómeno ha llegado ya ha ser conocido como “Periodismo Drone” o “Drone Journalism” y Facultades de Periodismo y Comunicación de masas como la de la Universidad de Nebraska han llegado a poner en marcha el …

See on www.periodismociudadano.com

Día Internacional de la Felicidad

Standard

Uno de mis primeros escritos como comunicadora, para Fe y Alegría 93.5 FM

Fe y Alegría 93.5 fm

Felicidad Felicidad (Photo credit: G.Garcia)

12:04 p.m. Luisa Panagua.- El 12 de julio del año 2012, la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas, decretó el 20 de marzo como el Día Internacional de la Felicidad. 

Así se decidió durante la reunión de Alto Nivel acerca de “La Felicidad y el Bienestar: cómo definir un nuevo paradigma económico” que tenía como propósito establecer nuevos paradigmas para evaluar el desarrollo económico sustentable, basado en las tres bases fundamentales de nuestra felicidad global: lo social, lo económico y lo ambiental. En la reunión, el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, señaló que el mundo necesitaba “un nuevo paradigma económico”.

Bután. Foto: Wikipedia

La reunión surgió gracias a la iniciativa de el Reino de Bután. Este es un país asiático reconocido por tratar de buscar la Felicidad Nacional Bruta, como medida de desarrollo en vez del Producto Interno Bruto. Esta felicidad a…

View original post 68 more words

El día en que un indigente me regaló 10 bolívares

Standard
Sí, está a contraluz, pero no pude tomarle otra

Sí, está a contraluz, pero no pude tomarle otra

Llegué temprano a la actividad que tenía que cubrir, una concentración del movimiento estudiantil y luego marcharían hacia la Fiscalía, con el fin entregar un documento contentivo de una serie de exigencias.

Como no tenía otra pauta en agenda, me acerqué hasta un supermercado de chinos, ubicado en las cercanías al lugar de reunión.

Estaban vendiendo cinco paquetes de harina de maíz y un envase de margarina de 500 gramos, por 60 bolívares. La cola era enorme, como era de esperarse.

Me dediqué a observar a la gente, a aquellos que estaban más alejados de la entrada y que con una vista llena de esperanza, deseaban que la mercancía durara por lo menos hasta su turno. O eso me pareció entre sus ojos entrecerrados por culpa de la pepa’e sol.

Los más cercanos, esperaban que los llamaran y salían con los brazos llenos de paquetes y de alivio. Algunos gritaban a algún acompañante para que los ayudaran con las compras.

De repente, el hombretón venezolano que ponía orden en la fila, detuvo la venta y gritó: ¡Se acabó la harina de maíz normal! ¡Ahora se venderá la extrasuave integral a 17,5 bolívares cada una y son dos por persona!

La cara de decepción no se hizo esperar. Yo imaginé que era por tener que pagar 10 bolívares más por paquete y solo comprar dos. No, en realidad es porque a muchos no les gusta esa harina, o eso dijeron.

“No estamos tan mal como creía”, pensé. Recordando aquellas palabras de mi papá: “Cuando alguien tiene hambre de verdad, come lo que sea”. Y me prohibió probar bocado hasta que me comiera unas remolachas en vinagreta que rechacé en un almuerzo. Pasé tres días sin comer. Una torta de chocolate pudo más que mi orgullo (Qué asco me doy a veces, dijo una vez Mafalda) y me comí las remolachas de los tres días mientras mi hermana me tapaba la nariz. Lo cierto es que la cola se redujo considerablemente.

Eso no impidió que un hombre, relativamente joven, se acercara hasta el hombretón, le entregara el dinero y le dijera: “Dame dos paquetes de harina, ahí“. Lo observé, luego a la pequeña fila, y me dije: Este si es bárbaro. Después de mucho esperar, tiempo en el cual el hombretón se demoró lo más que pudo, luego le pasó el caso a la china que estaba en la caja y que tampoco quiso venderle, le dieron sus dos paquetes y su margarina. Sí, se tardó lo mismo que si hubiera hecho su fila. Pero es venezolano.

¿Ya compraste?”, me preguntaron.

Volteé a mi interlocutor que resultó un hombre de edad indeterminada, al que le faltaban casi todos los dientescon un vaso de chicha en la mano. 

“No”, respondí, “la verdad es que una harina cuesta 17,5 bolívares y yo solo tengo 10 en la cartera”. Respuesta absolutamente apegada a la realidad que tenía dos propósitos: Disuadirlo de pedirme plata o de robarme. Ya saben.

Me preguntó si el motorizado que estaba conmigo era “mi hombre”. Le expliqué que era fotógrafo, un compañero de trabajo.

“¿Y qué haces? ¿Viniste a las protestas de los ‘muchachos’? continuó preguntándome. Quise decirle que aquí la de las preguntas era yo, pero no me produjo desconfianza y seguí respondiendo.

– Trabajo como periodista.

– ¿No te pagan?

– Pues sí, pero ya estamos a final de quincena y tengo cuatro hijos.

– ¿Y tu esposo trabaja?

– Sí claro, pero a veces la situación aprieta.

– ¡Me hubieras dicho! –exclamó- Yo tenía 150 bolívares y te los hubiera dado para que compraras… pero ya los gasté.

No pude más que reírme y decirle que muchas gracias, que después no podría devolvérselos.

– No chica, te los hubiera regalado.

Me preguntó si era de Cumaná y, ante mi negativa supuso que vivía en la avenida Gran Mariscal, una zona de clase media.

Se sorprendió cuando le dije que vivía en Brasil: “¿Una mujer de tu clase? ¡No te creo!

Me contó que hace años vivió en Caracas y trabajaba para la Nabisco, pero que en aquel tiempo tenía el vicio de la mariguana (¿Ya no? me pregunté, pero no dije nada) y que se puso a fumar en la fábrica y eso “enloqueció” a sus jefes quienes decidieron trasladarlo de puesto de trabajo.

Pero él, como buen cumanés, decidió venirse a su tierra.

Aproveché que se distrajo hablando con una señora, para irme de nuevo con los estudiantes, quienes ya se estaban congregando para ir a la Fiscalía.

Y mientras estaba rodeada de todos ellos, mi indigente se me acercó, puso en mi mano un billete de 10 bolívares y me dijo: “¡para que te tomes una chicha!

Todos voltearon a ver lo sucedido y mientras los manifestantes pasaron del asombro a la risa, y mi cara pasaba del rosa pálido al rojo bermellón , mi indigente se alejó como si nada.

Nadie me había brindado nada.

El plano irreal de los sueños

Standard

I

Hay cosas que ocurren en la vida que en el momento parecen intrascendentes, sin embargo con el transcurrir de los días (o meses… o años) te das cuenta de la importancia que tuvo para ti una decisión que pareció trivial.  

Hace unas semanas caminaba por la plaza Bolívar de Cumaná y me detuve a curiosear la venta de libros usados de un chico lleno de tatuajes. Los libros descansaban en el piso, sobre lo que me pareció un retazo de tela. Había algunos títulos interesantes, pero al final, me decidí por “Memorias de África” de Isak Dinesen. Pagué los 50 bolívares que me pidió (¡y de tapa dura!) y lo llevé a casa para tratar de retomar la vieja costumbre de leer antes de dormir.

Confieso que la lectura no me atrapó. Pero me negué a rendirme y, después de repetir varias veces los mismos párrafos tratando de imaginar cada descripción del paisaje africano, logré adaptarme al ritmo de la historia. Me pareció una lectura algo desordenada. No tiene el propósito de llevarte a algún lado, simplemente el placer de estar en África y así lo tomé, dejé de tratar de “ir” y me concentré en “estar”. Lo disfruté.

Solo cuando llegué a la página 76 entendí la importancia de haber escogido este libro.

II

Algo mágico sucede...

Algo mágico sucede…

Siempre he sido una persona que sueña. Dormir para mí, es entrar al mundo de lo posible y de lo increíble. También soy de las personas que lamenta despertar e, incluso, trato en lo posible de despertar levemente, para ir pasando los sueño de la memoria RAM al disco duro de mi cerebro.

Pero esto es algo que me cuesta explicar. Cuando la gente me dice que no sueña o que sueña cualquier cosa, no entiendo cómo pueden vivir sin su propio film cinematográfico nocturno. Cuando trato de contar un sueño, la expresión común es de total extrañeza y la verdad es que es difícil de transmitir tanta emoción por cosas que nada más pasan en mi cabeza.

La ruinas de Egipto, mi casa en los paisajes de Japón, una vida submarina y amistad con ballena incluida, la agilidad de quien practica parkour mientras me persiguen, el reencuentro con viejos amigos, un luminoso atardecer en un camino por el campo… nada es imposible en mis sueños. Como también es imposible explicar y contagiar ese incomprendido entusiasmo por los sueños… hasta ahora.

III

Fragmento tomado del libro Memorias de África de Isak Dinesen (pagina 76).

arte-garzas-atardecer-africa

Este libro inspiró el film África mía (1985).

La gente que sueña por la noche siente una clase especial de felicidad que no tiene el mundo diurno, un plácido éxtasis y una ligereza de corazón que sabe como la miel. También siente que la verdadera gloria del sueño reside en su atmósfera de ilimitada libertad. No la libertad del dictador, que impone al mundo su voluntad, sino la libertad del artista, que no emplea su voluntad, porque se ha librado de ella. El placer del verdadero soñador no reside en la sustancia de su sueño, sino en esto: que las cosas ocurren sin ninguna interferencia de su parte y, además, completamente fuera de su control. Grandes paisajes creados por sí mismos, grandes y espléndidas vistas, ricos y delicados colores, caminos, cosas que nunca ha visto y de las que nunca ha oído hablar. Aparecen extraños y son amigos o enemigos, aunque la persona que sueña nunca haya hecho nada por ellos. Las ideas de huida y persecución son recurrentes en los sueños e igualmente propiciadoras del éxtasis. Todos dicen cosas inteligentes. Es cierto que si lo recuerda al día siguiente las cosas se borran y pierden su sentido, porque pertenecen a un plano diferente, pero tan pronto como el que sueña se tumba por la noche, el circuito se cierra y recuerda su esplendor. Durante todo el tiempo le rodea un sentimiento de inmensa libertad y le invade, como el aire y la luz, una felicidad ultraterrena… Participa en una gran batalla o en un baile y se pregunta cómo puede ser tan afortunado que participe en esos acontecimientos al tiempo que duerme… Lo más parecido en el mundo en vigilia a un sueño es una noche en una gran ciudad donde nadie te conoce o en la noche africana. Ahí también hay una infinita libertad: ahí ocurren cosas, se forjan los destinos en torno tuyo, bulle de actividad y nada te concierne.”

IV

Jardín Japonés

Un ambiente lleno de árboles, húmedo y fresco…

Para terminar, un sueño sin sentido, como todos. 

Como siempre, es una historia. O mejor dicho, retazos de historias.

 El lugar lo conozco… o mejor dicho, me es familiar porque la distribución de calles es parecida al lugar donde vive alguien que conozco, solo que en vez de ser árido y reseco, es verde, muy verde, hay muchos árboles gracias a los cuales no hay luz directa, hay mucha humedad. No hace calor, es más bien bastante fresco. Me siento cómoda caminando por la calle, salgo de la casa y me detengo a observar un grupo de mujeres que vienen, los kimonos me indican dónde estoy: En Japón. Una de ellas destaca por su exquisita indumentaria, unos bordados encantadores en su kimono.
Camino al lado de ellas y una de las mujeres entra en un pequeño comercio, abigarrado de objetos y compra una comida que consiste en unas “hojas” de carne rellenas con unas bolitas y envuelto todo con varios vegetales. Ellas se van y yo me quedo en la tienda, para saber qué era. 

La persona que atiende me explica que es un cuadrado de carne -parecida al de hamburguesas pero rectangular, como de 10×15- a la que le coloca bolitas de carne de langosta. Me da una y me la como, el sabor de la langosta me invade, es muy rica. Enrolla la preparación y la envuelve en papel porque vienen otras personas a comprar, pero no distingo bien. Me distraigo en los detalles de la tienda. En verdad es muy curiosa, llena de frascos y envases más o menos grandes.  

Entonces vienen en un auto a buscarme para salir de allí. Al salir del pequeño comercio veo que sigo estando en el mismo lugar, a veces en otros sueños, cambia. Entro al auto y comenzamos a andar por un camino montañoso y lleno de curvas, el camino está muy mal, es de tierra y está muy mojado, en algunas partes está roto y me da miedo.

Llegamos a una parte donde el camino se hace casi vertical, el auto igual sube, pero al final casi se devuelve por lo inclinado del camino. Con un esfuerzo logramos subir, seguimos andando y llegamos a un sitio menos inclinado. A mi derecha hay un edificio, de cristal, muy hermoso… 

________________________________________________________________________________

Puedes hacer clic en las imágenes para dirigirte a la fuente. 

Rumbo a los Cuarenta…

Standard

Desde Palo Verde

Estuve alejado de los teclados en estos días electorales. Además se sentirme terrible físicamente, había decidido no hacerlo desde las elecciones pasadas.

La muerte del presidente no me impactó. Era algo natural de alguien que no atendió las cosas a tiempo y debo reconocer que eso confirmó que el carácter ya resabido de que Hugo era más tozudo de lo que imaginaba. Conversaba con Borges en estos días y me decían que era de esperarse. El presidente era tan duro que es imposible considerar que soltara le poder por su enfermedad. Las cosas sucedieron como se esperaba.

Esto devino en una campaña electoral que inició desde las exequias del finado: con un candidato ausente, para elegir a un candidato fantasma, arrecostado y furibundo, pero ese no es el tema: el asunto es que Nicolás asegura la continuidad de un proceso que para mi, tiene hoy una dirección muy distinta a la que…

View original post 751 more words

Rosental Calmon Alves – VII Congreso del Foro de Periodismo Argentino

Standard
  1. Una multitud el sábado a la mañana fascinada por la conferencia de @Rosental en #CongresoFOPEA http://pic.twitter.com/t39UBgrm
  2. “En la próxima década,la TV podrá sufrir una ruptura como le ocurre hoy a los diarios. Es que cambia el ecosistema” @Rosental #CongresoFopea
  3. #CongresoFOPEA Para @Rosental “La explosión de las redes sociales muestra que se está formando una nueva lógica comunicacional”
  4. “Las redes sociales tienen un impacto enorme en el periodismo y en todos los ámbitos”, comenta @Rosental en #CongresoFOPEA
  5. Para @Rosental “Ningún periodista puede darse el lujo de no estar en las redes sociales” #CongresoFOPEA
  6. “Las empresas de medios tienen que transformarse en empresas de tecnología”, explica @Rosental #CongresoFOPEA
  7. “Hay redacciones que tenían 600 periodistas y hoy son menos de 100”,explica @Rosental sobre la situación de los medios en USA #CongresoFOPEA
  8. “Hay menos periodistas promedio en las redacciones que en 1978”, @Rosental muestra datos de EEUU en #CongresoFOPEA
  9. #CongresoFOPEA @Rosental “Tenemos que salvar el periodismo. Soy optimista sobre el futuro”
  10. “El periodico industrial esta muerto, lo que sigue vivo es el hibrido entre el papel mas las plataformas digitales” @rosental #CongresoFopea
  11. “no hay q llorar la muerte del periódico de papel si se da. Lo q hay q preseevar es el periodismo” @Rosental en 7o #CongresoFOPEA
  12. “Con la crisis aparecen oportunidades para construir nuevos modelos dentro y fuera de las empresas tradicionales” @Rosental #CongresoFOPEA
  13. Soy optimista sobre el futuro del periodismo, pero tenemos q dejar d ser reaccionarios y jugar un nuevo juego, dice @Rosental #CongresoFopea
  14. “Con nuestra ética profesional podemos garantizar información veraz”, explica @Rosental #CongresoFOPEA
  15. La riqueza se adquiere de forma imperfecta ocupando lo desconocido @rosental citando a Kevin Kelly #CongresoFOPEA
  16. “El emprendedorismo y la innovación son las claves en el nuevo modelo de negocios del periodismo” marca @Rosental en #CongresoFOPEA
  17. Los medios en EEUU tratan d disminuir su dependencia d la publicidad, creando nuevas fuentes de ingresos, dice @Rosental #CongresoFopea
  18. “Es importante ver cómo un medio como @nytimes logró ganar más dinero directo de sus lectores que de la publicidad” @Rosental #CongresoFOPEA
  19. “Tenemos que romper con la forma en la que hacemos noticias. Probar nuevas narrativas para nuevos formatos” dice @Rosental #congresoFopea
  20. Hoy el celular es el gran medio de inclusión a los medios de los q antes no consumían diarios dice @Rosental #CongresoFopea
  21. Basta de tratar de perpetuar el papel, hay que innovar. Ese es el gran mensaje de @Rosental #congresoFopea http://pic.twitter.com/urnQcgap

Es un bebé y no un muñeco, por eso llora

Standard
¿Verdad que cuando duermen parecen angelitos?

¿Verdad que cuando duermen parecen angelitos?

Cuando comencé este blog, no pretendía que estuviera dedicado a la maternidad, pero es un tema que domino gracias al tiempo que he dedicado ininterrumpidamente a mis cuatro hijos y a otros bebés de amigos y familiares. Por este motivo y después de dieciocho años, creo contar con cierta experiencia para conversar un poco del tema.

Hace unos días leí en la página de Facebook de BBC Mundo la siguiente publicación: ¿Hay que dejar que los bebés lloren en la noche?

Pueden leer el artículo, pero les haré un muy breve resumen: Según el artículo, se recomienda construir una rutina dirigida a que el bebé se tranquilice, se consuele y se duerma él solo en las noches, resistiendo la necesidad de acudir a calmarlo cuando lloran.

Mi respuesta ante la pregunta es un categórico NO, no hay que dejar llorando a los bebes en las noches. Como ya dije y han podido leer en algunas de mis otras publicaciones, he pasado por varios aprendizajes con mis hijos, he sido acertada, asertiva y desacertada. He cometido errores, los cuales en su mayoría he podido rectificar. En otros me ha tocado pedir disculpas. No he pretendido ser la súper madre que no comete errores, pero aprendí a tener la seguridad suficiente como para equivocarme y aceptarlo. En ese momento di algunas respuestas en la publicación de BBC Mundo en su Fan page, respuestas que amplio en este, mi espacio:

El estudio: no puedo desacreditar a la investigadora a quien no conozco, como tampoco tengo conocimiento de la metodología utilizada por la misma. El problema es que los seres humanos no pueden estudiarse únicamente desde un punto de vista científico – positivo como si fuéramos organismos unicelulares. Para comprender el comportamiento humano en todas sus etapas se hace necesario tomar en cuenta aspectos antropológicos, sociológicos, etnográficos, culturales, psicológicos, familiares, entre otros.

¿Por qué el estudio no hace referencia a culturas donde la madre duerme con sus hijos? La antropóloga estadounidense Jean Liedloff en su libro “El concepto del Continuum” estudia a los yecuanas, pueblo aborigen de Venezuela. En el mismo comenta que las madres duermen con los niños, más aun, los niños permanecen encima de sus madres continuamente durante todas las actividades de estas, y es un pueblo que no conoce, dentro de sus paradigmas culturales, lo que es la depresión y el llanto desconsolado de los niños.

El estudio se refiere a “bebés”: La palabra bebé define al ser que aun no habla ni se desplaza por sí mismo (En el caso humano en sus dos pies) y el cual normalmente no ha cumplido un año. Un bebé es un ser total y absolutamente dependiente. Nadie está hablando de un niño de 5 o 6 años que llora tirándose en el piso por un caramelo o un juguete (este es otro tema que quizá algún día desarrolle). Se refiere a seres dependientes desde todo punto de vista, que no poseen otro medio de comunicación o expresión que el llanto, porque aun no desarrollan el lenguaje. Dejar llorando un bebé, es decir, dejar abandonado en una cuna a un ser dependiente que no tiene cómo expresar sus necesidades es un acto que ninguna especie sería capaz de hacer. Solo la humana encuentra excusas para eso.

El bebé como ser mamífero: Por su condición de mamíferos, los bebés no están diseñados para dormir solos, sino en compañía. Si unos padres quieren adaptar al bebé a su estilo de vida, deben hacerlo con responsabilidad y conocimiento, es decir, tener presente que es nuestro estilo de vida el que no es normal y que a eso es a lo que se somete el ser humano.

Un bebé es un producto biológico que viene diseñado tal como hace 7000 años o más: con la necesidad primaria de sentir a otros cerca de él, ser alimentados y protegidos. Aleja a la madre de las crías de cualquier especie mamífera (e incluso pájaros) para ver que los pequeños empezarán a llorar en algún momento, a diferencia de otras especies con cerebros menos “desarrollados”, los cuales carecen de instinto materno, las especies “más inteligentes” lo tienen y por eso permanecen junto a sus crías hasta su total maduración, les enseñan cómo funciona el mundo, cómo ser independientes, cómo valerse por sí mismos, y en el momento en que el instinto de estos lo indica, se alejan de su madre.

Muchos me dirán que no somos “animales”, yo no recomendaría ese argumento, porque por supuesto que no lo somos, debido a que mientras más alto en la escala evolutiva, mayor desarrollo del sentimiento materno, ¿Algún gusano cuida o enseña a sus crías? Es algo curioso que mientras mayor desarrollo cerebral, menor adaptación al medio de manera inmediata después del nacimiento.

Los bebés no tienen idea de: “papá y mamá tienen que trabajar y por eso tú tienes que dormir”, como tampoco lo sabían hace miles de años. La adaptación a la sociedad actual, llena de ocupaciones y alejada de la maternidad y la lactancia, se hace después de cierta edad cuando el niño aprende (y será la base de su adultez) que todos tenemos cosas más importantes qué hacer que criarlo, acompañarlo y consolarlo a él o ella. No es poca la importancia de la familia: los mejores y más entrañables recuerdos de la infancia de una persona están asociados a su familia, la cercanía a sus padres y abuelos, experiencia de la que adolecen la mayoría de las personas de este siglo.

La necesidad de límites: Lo que hace sencilla la convivencia en una sociedad son las normas que nos rigen y que son de obligatorio cumplimiento para todos y además son exigibles, si alguien no cumple su parte y esto nos afecta, tenemos el derecho de exigir a quienes velan por el cumplimiento de las mismas que haga justicia. A un bebé también se le ponen límites, pero estos no consisten en normas que él no puede asimilar ni cumplir. Los límites de un bebé son diferentes a las normas racionales de los seres mayores asimilados a una sociedad.

Un bebé, muchas veces recién nacido, no tiene la más mínima idea de cuáles son los límites del inmenso espacio en el que se encuentra, su visión no ofrece fronteras por lo que un bebé en una cuna vive en un vacío. Cuando una madre se acerca a un bebé que llora en un espacio que para él es inconmensurable, le ofrece límites a los cuales ajustarse, es decir, el cuerpo de su propia madre (también lo puede hacer el padre u otro adulto, incluso, niños como los hermanos por ejemplo) se convierte en un espacio manejable y reconocible por él. Por eso un bebé sano, sin hambre y sin sueño deja de llorar al ofrecerle estos límites a su universo particular, por que los necesita. Un bebé enfermo o con hambre, no dejará de llorar a menos que se les satisfaga esas necesidades primarias, las cuales no tiene cómo expresar.

Cada bebé es diferente: Es importante reconocer que al igual que los adultos, los bebés son diferentes y poseen características específicas que los hace únicos. No todos los bebés necesitan estar con su madre las 24 horas del día, otros bebés duermen toda la noche, otros bebés no lloran casi nunca. Pero otros bebés, quizá en un ejercicio primario de personalidad sí necesitan a su madre un mayor tiempo, otros no duermen mucho y otros se expresan continuamente a través del lloro. Hay que recordar que el bebé, hablando de un ser que aun no desarrolla el lenguaje, no conoce otras formas de expresión. Además algunos bebés pueden sentirse atraídos por el sonido de su propia voz, de su propio llanto. Razón por la cual al ofrecerle otros estímulos, como sacarlos a la calle donde reciba un poco de luz, dejan de llorar. Algunos bebés, como algunos adultos, necesitan ser estimulados continuamente: sentir los brazos de otra persona, la luz y la sombra, el sonido y el silencio, estar secos, estar mojados, las voces de las personas, la sensación de movimiento, estar de cabeza, derechos de nuevo, etc. ¡Esto los hace sentir vivos! Otros bebés no lo necesitan tanto. Nosotros tampoco somos exactamente iguales.

El botón de “Off”: Uno de los comentarios en la publicación que me hizo gracia decía: “el que descubra el botón de “off” -que no lleve presos a sus padres- gana el Nobel”. Para los padres que buscan el botón de “Off” en sus bebés, les tengo una mala noticia: Los bebés no tienen “botón de Off”como tampoco los adultos.

Los adultos sanos duermen toda la noche porque realizan actividades durante el día y tienen desgaste físico y mental, porque nuestras hormonas ya reconocen el día de la noche y porque pocos tenemos la oportunidad de dormir durante el día.  Sin embargo, durante un mes, no dormimos igual todas las noches. ¿Cuántas veces hemos pasado la noche en vela aun estando cansados y sabiendo que debemos despertar temprano? Lo mismo con las comidas ¿Quién no tiene días con un hambre voraz en cambio otros días que no provoca comer? Todos tenemos un horario para estas actividades, pero ese horario es flexible, de acuerdo a nuestro estado de ánimo y de lo que hayamos hecho en ese día. Diseñarle un horario inflexible para todo a un bebé, es tan estresante y contraproducente como diseñárselo a un adulto. Los padres deben entender que lo que produce incomodidad no es el bebé en el estilo de vida, sino el estilo de vida para el bebé. Si los padres tuvieran tiempo para atenderlo y no estuvieran sometidos a horarios inflexibles en sus actividades, podrían permanecer despiertos con su hijo o hija todo el tiempo que este lo necesitara.

Sé qué no es fácil tener un bebé que es despierto, activo y que disfruta de los estímulos que se le ofrecen. Solo puedo decirles dos cosas a quienes conviven con un lindo bebé con estas características:

 Seguridad

Lo que hace inseguro a un niño o a una niña es la inseguridad de los padres. Ahora han surgido algunos “expertos” que abogan por el que los padres no son guías de sus hijos, esto es totalmente falso. Son los padres quienes le muestran a su hijo el funcionamiento del mundo y se supone que para esto debe conocerlo y tener ciertas competencias dentro de él. Los progenitores de cualquier especie mamífera guían, enseñan y educan para que los hijos adquieran las mismas competencias de manera que puedan vivir en una familia y en una sociedad.

Si tuviéramos que hacer un largo viaje por un territorio desconocido pondríamos toda nuestra confianza en quien ya conoce el camino y este nos ayudará a evitar peligros y a desviarnos de nuestro curso por lo que disfrutaríamos del viaje y nos sentiríamos seguros a su lado. Si esa persona demostrara desconocimiento del terreno, nos llenaríamos de temores y desconfiaríamos de todo lo que nos rodea.

Yo no puedo dar soluciones mágicas porque eso No existe. Algunos padres optan por el colecho (dormir con el niño) en la cama, otros utilizan una variación del colecho al poner a dormir juntos a los hermanos. Intenten diferentes estrategias hasta que den con la que sea más cómoda y viable para todos. No teman equivocarse. Ser seguros no es ser perfectos, es tener la capacidad de reconocer los errores y rectificarlos, pero principalmente es tener la absoluta certeza que como personas estamos capacitados para ser padres y que la solución a los problemas de sus hijos está dentro de ustedes mismos. Pueden solicitar una guía, algunos consejos, pero son ustedes mismos, si es posible, juntos, quienes pueden resolverlo.

 Paciencia

Les puedo dar una buena noticia: en algún momento, variable para cada bebé, este dormirá toda la noche. Eso sí, seguramente sea después del año y medio. Como ya dije, algunos bebés desde nacidos duermen toda la noche, otros prefieren dormir solos y otros dormirán toda la noche solo después de los dos años, cuando son capaces de gastar por sí mismos, toda la energía que tienen.

Paciencia para cuando quieran dormir con ustedes, paciencia cuando estén aburridos y no sepan manejar su frustración, paciencia para cuando despierten a las 3 de la madrugada, paciencia, paciencia, paciencia… la misma que los niños necesitan con nosotros mientras aprendemos con ellos, porque ni somos perfectos ni ellos muñecos.

Si deseas seguirme en Twitter donde opino de todo un poco. Si deseas seguirme en Facebook.

La esclavitud del cabello o por qué yo uso el mío rizado

Standard

Un estilo único. Un cabello rizado y sano.

Acabo de entregarle a una mujer 16 hojas impresas con los listados de una escuela, impresiones por las cuales pagó. Como está lloviznando, mi hijo le busca una bolsa plástica donde llevar las 16 hojas. La mujer deja las hojas al aire y se coloca la bolsa en la cabeza.  

En Venezuela la belleza es más que una condición, es una obligación. Aunque existe la idea que las mujeres venezolanas son “las más bellas” gracias al número de coronas ganadas en concursos internacionales, la verdad es que hay millones de mujeres venezolanas que no tienen nada que ver con la imagen de miss: alta, delgada, con facciones divinas y medidas imposibles.

En Venezuela el 30% de la población sufre de aumento de peso. El promedio de estatura entre la población femenina actual es de 1,60 m. lo que quiere decir que no somos las más altas. Estos dos indicadores, más aquellos que incluyen narices, ojos, caderas, piernas, y cabellos que no se ajustan a estereotipos populares de belleza, evidencian que la mujer venezolana dista de parecer una miss, lo que no quiere decir que seamos feas, sino que esa no es nuestra belleza promedio.

Siempre se dice que la belleza es algo que todos tenemos en nuestro interior, pero en nuestro interior, todas queremos ser misses, no es fácil deshacerse de paradigmas culturales en los que hemos crecido y nos han hecho ser quienes somos. Por eso las venezolanas gastan tanto dinero en hacerse las tetas, en liposucciones, en gimnasios, en tratamientos de belleza, en ser jóvenes y misses por siempre.

El problema es que no todas pueden hacer esos gastos extraordinarios. Por este motivo quienes no pueden darse el lujo de rehacerse completamente, se enfocan en lo único que pueden cambiar para poder acercarse un poco a la miss que llevan por dentro: El cabello. Sí señor, en el cabello la mujer venezolana vierte todas sus esperanzas y sus deseos de belleza, no importa qué tan gordita, no importa qué tan alta, no importan la nariz, ni los ojos, ni la edad, ni la celulitis. El cabello es la máxima representación de la belleza y, desde hace un tiempo para acá, las uñas.

Prácticamente es un pecado social no arreglarse el cabello de acuerdo a ciertas pautas porque, y esto es muy importante, el cabello debe ser liso, largo y aclarado con tinte y si llevas mechas o reflejos, mucho mejor. Por lo menos en la zona donde vivo es así. Cuando se va a una fiesta, todas las mujeres parecen hermanas del cabello, morenas, blancas, negras, flacas, gordas, rellenitas, unas más altas otras más bajas, todas tienen el cabello sino igual, parecido.

Lamentablemente, no todas pueden volver a la peluquería y pagar los tratamientos posteriores necesarios para minimizar los daños causados por los horribles químicos que se utilizan para alisar y pintar el cabello, incluyendo los daños propios del secado. O peor, otras solo lo pueden pintar en casa sin los productos o el cuidado necesario para mantener saludable el cabello, lo que les deja un terrible aspecto y una textura seca y áspera. Pintado, eso sí.

En un tiempo sufrí mucho por mi cabello porque se negaba a adaptarse a lo que era socialmente aceptado. Aunque mis hermanas son de cabello liso yo nunca pude tenerlo así. Por una época me lo aclaré, lo que significa que pasé horas mareada con el amoníaco de los tintes utilizados y sintiendo cómo me ardía el cuero cabelludo, para luego dejar que me lo quemaran con el secador. Para ser bella hay que ver las estrellas, me repetía.

Esto cuesta bastante dinero, obviamente no lo mismo que una operación de tetas, pero fácil se pueden dejar entre 400 y 1000 bolívares en una peluquería para un tratamiento completo (o más). Latonería y pintura. Pero las mujeres vemos ese gasto como una inversión y esa inversión hay que cuidarla, como todas. Después que una mujer se seca el cabello, especialmente si no lo tienen muy liso, ya no podrá volver a vivir de manera normal, de manera especial las que lo tienen muy largo, porque simplemente pagaron más.

Sudar es algo que es necesario evitar, al igual que se debe huirle a la lluvia como si fuera ácido clorhídrico en vez de agua. Esto se debe a que si el cabello se moja, se pierde toda la inversión del secado. Y el cabello pierde su magia, la pretensión de miss y vuelve a su normalidad. La lluvia y la humedad son al cabello lo que las 12 campanadas para la Cenicienta.

Tengo una amiga que es fanática de secarse el cabello. No se encuentra a sí misma sin eso. En una oportunidad la invitaron a una boda, está claro que se arregló su cabello para ir, además de las otras cosas que se hacen para estar glamorosa. El clima tenía sus propios planes para ese día y llovió. Mientras las demás mujeres que se encontraban en la boda se frustraban porque la lluvia dañaría sus peinados, mi amiga sacó una bolsa que había llevado en la cartera. Sí, una bolsa plástica, de esas azules, verdes o amarillas, en las que quizá le entregaron un paquete de harina de maíz y se la puso en la cabeza. Cuando me lo contó, yo no podía creerlo, nunca me hubiera atrevido a ponerme una bolsa plática en la cabeza en medio de una fiesta de matrimonio, pero hasta ese extremo llegan.

Pero esto no es todo, para poder mantener la ilusión por más tiempo, el gorro es el mejor amigo de la mujer con el cabello alisado. El gorrito, que casi siempre es una media de nylon, se debe usar el mayor tiempo posible y parecer una suerte de micrófono con esponja. El gorrito se puede usar o no con ganchos que sostengan el pelo. Estos gorritos siempre me parecieron un poco matapasiones. Haciendo ejercicios mentales, imaginaba ser un hombre, despertarme en la noche con ganas de hacer el amor y mirar esa suerte de micrófono durmiendo a mi lado. Solo haría falta el pegoste de crema en la cara y, por supuesto, la bata de felpa.

Sin embargo, una vez se me ocurrió la graciosa idea de usar uno. Fue en la época en que me pintaba y secaba el cabello y utilicé un gorro para el frío que estaba en la casa. Al rato llegó mi esposo y me preguntó: -¿Qué haces con eso en la cabeza? -Manteniendo el cabello- le dije, a lo que me respondió: – ¡Usa eso cuando salgas a la calle, o por lo menos cuando yo no esté! -¿Estás loco? ¿Yo usando eso en la calle? Su respuesta me hizo desterrar el gorro para siempre: “Yo pagué por ese arreglo de cabello así que quiero yo verlo, no pagué para que otros lo vieran”. Y es cierto, también quería ver los frutos de su inversión.

Cuando me cansé del amoníaco y otros químicos de los tintes decidí no pintarlo más.  No fue una decisión fácil porque sin haber cumplido ni 40 años, ya tenía la cabeza llena de canas. Ayudó mucho algo que me dijeron una vez: –¡Es que tu cabello se está iluminando!

Pero seguía teniendo el problema de un cabello rebelde, inmanejable, que me cansaba de peinar y no conservaba un aspecto liso, sino más bien esponjado, aun cuando me pusiera litros de crema, usara champú para cabello liso y me peinara cien veces. Nada. Un “amigo” que tenía el paradigma “miss Venezuela” clavado en el cerebro, me preguntó una vez por qué mi cabello tenía ese aspecto tan lamentable. Le conté que la razón era que no me lo secaba, que la mayoría de las mujeres lo hacían y por eso se les veía bien. Me contestó que muchas de sus compañeras en la universidad lo tenían liso sin alisarlo. No me hizo sentir bien, en serio.

Por este motivo conservé la costumbre de secarlo y vivía esclavizada para que se mantuviera lo mejor posible. No me podía mojar, ni disfrutar de la lluvia, al bañarme tenía que ser cuidadosa y que no me tocaran el cabello porque la humedad de las manos lo dañaba y con ello se iba al traste mi inversión. Una vez hasta llegué al colmo de querérmelo secar para pasar unos días en la playa ¿Se puede ser más esclava? Secarse el cabello para ir a la playa es un absurdo del tamaño de Australia. No lo hice porque no conseguí ni una sola peluquería abierta un 4 de enero, por lo que tuve que irme así, con el cabello peinado y esponjado y apenas alcancé a comprarme una crema antes de irnos.

El lugar al que fuimos era muy hermoso, una playa de aguas azules para nosotros solos, las dos familias que estábamos allí. Más nadie. El agua era deliciosa y pronto olvidé el cabello. Disfruté mis días de playa totalmente, pasaba horas en el agua salada, a merced del sol y de la sal, llena de arena continuamente. Aunque era un lugar solitario ofrecía ciertas comodidades, había unas habitaciones bastante sencillas pero acogedoras, con baños y agua caliente. Al llegar la noche, me sacaba la arena de la cabeza con agua tibia y me colocaba la crema. Al tercer día me di cuenta de algo que nunca había notado: Rizos. Al dejar a mi cabello solo, sin molestarlo más, él se encargó de dejarse ver tal como era ¡Tenía rizos! Y unos rizos muy bonitos. Por eso es que siempre tenía el cabello esponjado: rompía los bucles, separaba el cabello y perdían totalmente la forma.

¡Haberlo sabido antes! Casualidades (o causalidades) posteriores me enseñaron que el cabello rizado se lava mejor con agua tibia, antes que fría.  Entendí que no es que mi pelo no tenga forma, sino que era necesario un corte adecuado para mi tipo de cabello. Se abrieron un mundo de posibilidades ante mí: más nunca tuve que preocuparme por la lluvia, por el agua, por el sudor, por el amor de medianoche, de ese que despeina. Entender la propia naturaleza de mi cabello me ayudó a dejar costumbres sociales destructivas y dañinas para el mismo. Un beneficio inesperado es el tener un estilo que nadie usa, ya no parezco una fotocopia de las mujeres a mí alrededor, salidas todas del mismo útero estilístico.

En la actualidad me consigo dos tipos de personas, quienes me admiran por usar mi propio estilo y quienes me critican por lo mismo. Las primeras me dicen: “¿Sabes cuánto daría/he pagado por tener el cabello así?” Los segundos no conciben que se pueda vivir sin tratar de ser la miss Venezuela. Mi cabello es mi aliado ahora, y si los rizos pierden un poco la forma, se aplastan o se estiran, solo con un poco de agua y crema y vuelven a ser los mismos, los amigos de siempre.

La responsabilidad del gobierno y la confianza de los ciudadanos

Standard

Incendio en la refinería de Amuay-estado Falcón

*Aunque esta nota la escribí durante los acontecimientos relacionados a la explosión de la refinería de Amuay, la responsabilidad de los gobiernos ante sus ciudadanos es un tema que continúa en vigencia. 

Todo lo que pasa en un país, indudablemente influye en la forma en que los ciudadanos perciben a sus gobernantes y la capacidad que estos tienen en dar respuestas positivas a cada uno de estos hechos, especialmente si son trágicos o difíciles. Quien quiera desligar la figura de los “gerentes” de la nación de los derrames petroleros en ríos de Monagas y Anzoátegui, las consecuencias de las lluvias en diferentes estados, la tragedia de Amuay, la explosión de los depósitos de Cavim, es porque no conoce las responsabilidades que ellos tienen ante nosotros, quienes fuimos los que votamos por ellos gracias a la confianza que le tuvimos.

Estos lamentables hechos no han sumado ni un punto en la confianza hacia Chávez y sus personajes que deberíamos tener los venezolanos, al contrario, solo los que reciben un sueldito pueden tratar de hacernos creer que nadie del gobierno es responsable por todas estos incidentes y/o sus consecuencias. No nos alegra la tragedia, no esperamos ni queremos que ocurra solo por “joder” a Chávez, al contrario, quisiéramos que fuera distinto, que el presidente, sea quien sea, tomara la riendas de estos acontecimientos que afectan a la nación, que en cuanto hubiera sucedido lo de Amuay, el presidente asumiera toda la responsabilidad como Jefe de Estado y separara de su cargo a todos los que tenían el compromiso  del resguardo y mantenimiento de la refinería, desde el Ministro Rafael Ramírez al último técnico que manejara el último tornillito de Amuay, hasta que se restablecieran las responsabilidades civiles y penales correspondientes. Que uno viera y sintiera que se va a dejar el alma en tratar que cosas como estas no ocurran. Pero no fue así.

Los representantes del gobierno no han dado ni una respuesta satisfactoria, solo han tratado de justificar lo que pasó repartiendo culpas a diestra y siniestra. Chávez apareció 38 horas después a repetir lo que ya dijo Rafael Ramírez y a discutir con los periodistas para descalificar o disminuir las declaraciones que dieron los habitantes de la zona. Y este guion es solo la repetición de Aragua (Cavim), Monagas, Anzoátegui, Sucre y otros. Este mismo guion les ha servido para los huecos en las calles, los fallos eléctricos, la caída de los puentes, manifestaciones obreras y un largo etcétera de desastres.

Todo esto no ha sumado, como ya dije, ni un punto en la confianza y credibilidad del presidente y su gobierno. Nadie ha pensado que por su actuación merece ser reelegido, y eso para un candidato-presidente es un gran problema en época electoral, ocupado de su ¿Tercera? ¿cuarta? reelección (ya perdí la cuenta) y no de los problemas que sufren los ciudadanos que votarán por él únicamente por la confianza que le tienen.

Otoño en tu boca [Cuento breve]

Standard

Cafe y Flores Mosqueto- Santiago de Chile

Lo primero que hizo al despertar ese domingo, aun sin siquiera abrir los ojos, fue pensar en Ella. En cuanto estuvo consciente de su cuerpo tendido entre las sábanas de su cama, evocó el gesto casual con el que Ella se retiraba de la cara los rizos de su cabello, pero fue tan real su recuerdo y su deseo tan intenso, que se preocupó porque su mujer pudiera adivinárselo, así que abrió los ojos y la observó a su lado plácida, durmiendo, por lo que de nuevo volvió a enredarse en los cabellos de Ella.

Nada, nada de lo que Él hubiera vivido en sus veintisiete años, ninguna de las filosofías asiáticas estudiadas, ni los momentos de de meditación trascendental, presagiaron la tormenta del Caribe que se acercaba a su vida el 11 de marzo de 2008. En Santiago de Chile estaba por comenzar el otoño, su estación favorita,  y tenía una vena contemplativa que se extasiaba con las señales de esta época. Ese día se dedicaba al estudio del francés en un café durante su hora de almuerzo, y repasaba algunas lecturas a media voz: …Les mains dans les mains restons face à face

– ¿Eres francés?

Molesto por la interrupción dirigió la mirada a quien le hablaba y encontró los ojos oscuros y sonrientes de una mujer observándolo con curiosidad desde una mesa contigua. – No… bueno, mi abuelo paterno lo era.- Con esta respuesta dio por zanjado el tema.

– Yo estudié francés en la secundaria – insistió Ella mientras se retiraba los rizos de la cara con un gesto que él evocaría siempre. – ¿Sí? ¿Sabes hablar francés? – se mostró interesado.

– Ay no, por favor – río con la cabeza hacia atrás y, asumiendo una actitud teatral, añadió: sólo recuerdo esto: “Allóns enfants de la patrie…” y río de nuevo.

Él sonrió por la desenvoltura de Ella, y en ese instante  tomó en cuenta el detalle del acento extranjero que hasta el momento no había llamado su atención – ¿No eres chilena, cierto?

– ¿Tanto se me nota? – Sonrió con picardía, y añadió – soy venezolana.

Fuente de la imagen